30/06/09

De uno a seis (fragmento)

Mosito. Imagen de Rafael Catherine Llodrá-Llopis.

(Luz sobre el centro del escenario. 1 está sentado frente al público, en una butaca idéntica a la del patio de butacas.)
1.- Yo soy un personaje. Soy uno. También soy un actor. No os digo mi nombre porque el autor no sabía cómo me llamo, así que no escribió mi nombre. Así que no tengo nombre en esta obra. El nombre del personaje es uno. Pero ese no es mi nombre. Soy uno, pero no tengo nombre, así que no me deja ser. Dejo de ser yo para ser uno. Así que no os enfadéis conmigo; si os insulto, no soy yo quien os insulta, es uno quien lo hace. El autor escribió esto para que os dijera que él tampoco os insulta, es uno quien os insulta. Claro que a lo mejor nadie os insulta. Pero no os garantizo nada. Yo sé qué diré y qué dirán porque he leído mi papel, he leído la obra entera, así que si os digo que a lo mejor nadie os insulta os miento. Porque yo ya lo sé, nada de “a lo mejor”. Pero si os digo que van a insultaros también os miento, aunque resulte que luego os insulten. Porque no os lo digo yo, os lo dice mi personaje, que es uno. Todo es mentira incluso si es verdad. Guarden las plumas y la brea para el autor. Todo esto es culpa suya. Yo sólo hago mi trabajo. ¿Ven? No soy yo quien se excusa, aunque sea yo el que se esté excusando. Es el autor quien me excusa. Pero yo creo que sólo lo estropea más. Aunque no soy yo quien lo cree. Yo no tengo nombre, no me dejan ser. ¿Y quién dice esto?
(Uno desaparece del escenario junto con la butaca. La calle. Dos y tres caminan hasta encontrarse.)
Dos.- Shalom aleichem!
Tres.- As-salaam-alaykum!
Dos.- ¿Eres árabe?
Tres.- ¿Y tú judío?
Dos.- Todavía no sé quién soy. El autor no lo ha decidido.
Tres.- Yo tampoco. Pero me sonó bien saludarte así.
Dos.- ¿Acaso me conoces?
Tres.- Claro, hemos ensayado juntos. ¿O no lo recuerdas?
Dos.- Yo sí. Pero el autor tan sólo lo supone. No sabe quienes somos.
Tres.- No sé si te sigo.
Dos.- Ya sabes, el guión. El guión de esta pieza. La hemos ensayado juntos muchas veces. Ya sabes qué tienes que decir a continuación, y lo que yo te responderé. Y así hasta el final.
Tres.- Bueno, de hecho todavía no lo sé. Es decir, el autor todavía está escribiendo esta parte. Así que todavía no sabe qué voy a responder, menos todavía qué dirás tú a continuación. No hablemos del final. ¿Qué ocurre al final?
Dos.- Podría decírtelo ahora, porque yo ya lo sé. El problema es que el autor todavía no lo sabe, así que no puede decírmelo para que yo lo diga en este momento. Ya sabes, lo que va antes no va después.
Tres.- Lo entiendo.
Dos.- Pues me lo podrías explicar.
Tres.- Creo que el autor nos toma el pelo. Y nosotros somos los actores, así que estamos delante del público. Quizá no ahora, si estamos ensayando. Quizá sólo ensayamos delante del director de la obra, quizá haya alguien más mirando. No lo sé. Todo y que veo quién está ante nosotros, pero no lo sé, porque el autor no lo sabe. El caso es que nosotros somos los actores, así que estamos delante del público. Aunque también podríamos estar solos en algún sitio, simplemente recitando el texto para recordarlo. Nos lo estamos aprendiendo. Quizá ni siquiera estamos tú y yo. A lo mejor estoy solo yo, recitando para mí, dejando vacíos en tu parte y en la parte de los otros. A lo mejor eres tú el que estás, y yo sólo soy un texto vacío, un silencio que espera tus réplicas. Pero nosotros somos los actores, así que quizá estemos delante de un público. Supongo que si somos actores deseábamos estar delante de un público. El problema, quizá, quizá, es que sea esta obra la que estamos interpretando ante un público. Hay tantas obras.
Dos.- ¿Cuál es el problema?
Tres.- Lo dije antes: el autor nos toma el pelo. A nosotros, bueno, quizá no tanto a nosotros, ya que sabemos qué tenemos que decir, de eso se ha cuidado, al menos, el autor. El problema es el público.
Dos.- No lo sé. No estoy en su cabeza. No sé si son un problema. O si nosotros lo somos para ellos.
Tres.- Tú tendrás sus reacciones. Al autor podría ser que le llegasen también, pero de segundas o terceras. Quien las recibirá de primeras serás tú. Y yo. Y en tanto que personajes no podemos preverlas. Pero como actores las sufriremos. Temo que no sea para bien.
Dos.- ¿Eso temes?
Tres.- Eso temo.
Dos.- Entonces el autor no está muy seguro y teme por nosotros.
Tres.- El autor ni siquiera nos ha otorgado un nombre. Ni siquiera uno inventado.
Dos.- Nadie merece un nombre.
Tres.- ¿Nadie?
Dos.- Hay que ser nadie para merecerlo.
Tres.- Yo soy nadie. No tengo ni siquiera un nombre.
Dos.- Por eso lo mereces.
Tres.- ¿Entonces por qué no lo tengo?
Dos.- Pero lo tienes.
Tres.- Dime entonces cuál es.

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4 comentarios:

Lutsek dijo...

Interesante, creo que la autorreferencialidad de los personajes puede remontarse a Plauto. Ahora bien, es un ejercicio que ayuda mucho a pensar en la noción de bautismo como dadora de identidad. Al rol de los otros en tanto que otros que nos ayudan a forjar el nosotros "mismos".

Abrazo.

PD: qué aleichem? Siempre veo ese saludo por estos pagos pero nunca sé que significa aleichem, Shalom sé que es paz y es un bonito saludo.

Lutsek dijo...

ERRATA: qué [es] aleichem?

Rafael Catherine Llodrá-Llopis dijo...

"Shalom aleichem" es el saludo completo: "que la paz sea contigo", digamos. Se contesta "aleichem shalom". De todos modos, al menos en mi comunidad se emplea sólo "shalom".

Y por lo demás, en eso estamos. La identidad como búsqueda del nombre.

Lutsek dijo...

Ahh! Sería como el pax vobiscum latino. Qué bueno desear paz, y qué malo que a veces aparezca tan lejana. Un abrazo.

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